viernes, diciembre 27, 2002

Bo(b)gota 2


Siento que recorro Bogota con nostalgia de futuro, con la mirada de quien sabe que la ciudad se aparezca como anhelo cuando ya la ocupe, este lejos y haga frio en Madrid.

La mirada puesta en los cerros, en las casas bajas que se alternan con toda clase de tiendas. Los edificios de ventanas enormes.
El oido atento a un bellisimo espanol que trata con absoluta naturalidad vocablos que dejaron de ser comunes para mi: bellaco, hediondo, encomiendas, diligencias... Formulas de despedida que mas bien parecen conjuros de magia blanca: "Que este bien, senor".

Todavia no se si Bogota es un lugar donde quedarse o un lugar al que regresar. Pero lo sabre.

Mi Nochebuena con la familia Barrera Cano ha sido sin duda la mas hermosa de la que he disfrutado en toda mi vida. Por ellos. Por mis amigos A. y M. Por el modo en que se vive aqui el nacimiento del Nino Dios; como la celebracion de un cumpleanos (a las doce de la noche cantamos todos juntos el Happy Birthday... fantastico. Agradezco que mi agnosticismo religioso no contagie mi incondicional fe en la fe de los otros y me permita participar de su gozo).

El dia de Navidad por la noche fuimos al cine a ver "Frida". Lo mejor, con diferencia, es la escena en la que Chavela Vargas - como la muerte, la dama de negro - canta "La Llorona" a gritos frente al fantasma de ficcion de Frida Kahlo.

Ayer estuvimos de compras y arrasamos en los Centros Comerciales de Bogota. Miedo me da que de vuelta a Madrid a mi armario le de por bailar vallenato.
Por la noche estuvimos rumbeando, primero en San Angel, en el Parque de la 93, un clasico de la teta femenina levantada. Despues estuvimos bailando en un sitio nuevo llamado Glam, donde escuchamos "Mi novio es un zombi" y "A quien le importa" y bailamos enfrente de la barra donde los cinco camareros ejecutaron una divertidisima coreografia que nosotros - como es obvio - superamos con creces. La pena fue que la segunda botella de ron Tres Esquinas contenia agua, no ron. Se disculparon y aseguraron que habia sido un error. Si: seguramente pensar que estabamos mucho mas borrachos de lo que estabamos. Nos fuimos. Que pena con ellos.
Para terminar la noche, mis amigos quisieron llevarme a un bar gay. El Metro. Tremendo el efecto globalizador de la mamarracha. Todas horrorosas. Excepto una especie de dios menor que bailaba sin camiseta y era identico a Bisbal. Una barbaridad bellisima. Joyeria postcolombina.

Ahora salimos a comprar la medicina de Choro (el perro). Manana tenemos gran asado colombiano en el jardin. El domingo recorreremos la Candelaria y el centro. Al menos esos son los planes marcados. Ya veremos.

(NOTA: Este texto carece de tildes y enes con capota porque lo escribo en un portatil que viajo de Japon a Madrid y de alli a Bogota.)

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