viernes, junio 27, 2003

Extravagancia

Historias de amor de Robert Walser, editado por Siruela, lleva en la portada la fotografía del autor muerto en la nieve mientras paseaba por los jardines del manicomio donde había ingresado.
Murió el día de Navidad.

Qué desapasionado, prosaicamente práctico, notablemente soso es nuestro tiempo. Aunque tal vez tenga también su lado bueno: uno puede distinguirse por su extravagancia.

He empezado esta mañana en el Metro con él y me lo reservo para el vuelo de esta tarde y el de vuelta del domingo.

¿Uno puede distinguirse por su extravagancia? Quizás: sonreir por la calle. No ver televisión. No tener permiso de conducir ni coche. Confiar en los demás. Venerar las palabras... Quizás, en ese caso.

Aunque, como decía esa otra gran ideóloga que es Martirio, y a propósito del fin de semana que se avecina, algunas extravagancias han perdido su condición:
"La acera de enfrente ya no es lo que era,
que se ha convertido en una alameda
"

Mucho mejor.
Feliz fin de semana.

[PD: Me parece fatal que el Día del Orgullo Gay no incluya hábito consumista ajeno. Porque a mí me haría mucha ilusión que todos mis amigos heteros me compraran algo. No sé: unos calzoncillos 2xist. O un fúlar de verano...]

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