jueves, junio 12, 2003

Breve encuentro
[sin David Lean por medio no es lo mismo]


Ayer nos encontramos por la calle, delante del Museo Municipal. Yo iba con mi amiga A.V. (queesqueesdivina) y él me llamó por mi nombre.
Yo me equivoqué con el suyo al saludarle. Bendito subconsciente.
Se le cayó el walkman al suelo.

Una conversación tensa. Intranscendente, pero tensísima. Con prisas.

Hace unos meses, él llegó a esta misma página con las mejores intenciones y tuvimos un affaire. No estuvo mal.

Qué lástima que un lunes, después de que hubiéramos pasado un domingo entero sin parar de follar, me llamara para decirme que NUNCA MAIS (ay, qué partidazo le estoy sacando a la chapafrase). Que a él no le gustaban los hombres.
Pues menos mal.

Después jugó conmigo al escondite hasta que me cansé.

Ayer nos encontramos por la calle y fue como un mal poema sentimental. Una sentencia del vacío. De lo que ya no hay. Ni quizás hubo.
O el final de una "Advertencia" de Benítez Reyes:

Así que cuando sufras —y lo harás—
por alguien que te amó, procura siempre
acusarte a ti mismo de su olvido
porque fuiste cobarde o quizá fuiste ingrato.
Y aprende que la vida tiene un precio
que no puedes pagar continuamente.
Y aprende dignidad en tu derrota,
agradeciendo a quien te quiso
el regalo fugaz de su hermosura.


Aunque llamarlo amor - sinceramente - es un poco too much en este caso.

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