lunes, enero 01, 2007

Roma

Ayer salimos a pasear por Montjuic. Tomamos un funicular en Paralelo que nos subiera la montaña y durante el breve trayecto descubrimos que el resto de pasajeros hablaba en italiano. Lo mismo que la gente que paseaba por el jardín de esculturas de la Fundación Miró. También hablaban italiano. Todos. Y llevaban gafas de Dolce&Gabbana. Y bolsos Gucci buenos, con asas de bambú.

A la entrada del jardín, un relieve encastrado en el suelo con palabras en italiano nos hizo pensar que tal vez no estábamos en Barcelona, sino en Villa Borguesse. De repente, en Roma.

O será que Beatriz de Moura tenía razón y "Barcelona ya no es cosmopolita; es turística".

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