lunes, septiembre 15, 2003

Senso Unico


Ya lo dice la foto: el pánico es un recorrido de una sola dirección.

Que come sono stato? Pues bene. Roma, bene. Espectacular, imperial, renacentista, barroca, monumental... vamos, muy para mí. Muy mío. Muy yo. Alojado en una magnífica villa al lado de la muralla del Vaticano y hospedado por un matrimonio de caseros que andaban todo el día con gafas de sol D&G (ella, lucía una de las mejores cirugías plásticas que he observado de cerca en toda mi vida, y él, uno de esos torsos adornados por canas que invitan a la gerontofilia - con medida, eso sí).

Pero Sicilia... cómo explicar la sensación de encierro a cientos de kilómetros de cualquier lugar medio civilizado, sin cobertura en el móvil, compartiendo habitación con la única marica en el mundo que es capaz de viajar con más cosméticos que yo y que - como yo - se quitó los parches de nicotina para empezar a fumar otra vez como un par de carreteras alienadas, exhaustas en la terraza de la habitación tras una reunión de 10 horas, previo a otro día de reuniones desde las 9 de la mañana hasta la hora de comer y una ceremonia de exaltación de lo buenos que somos ra - ra - ra!!!

NO PODÍA MÁS. Imposible encontrar un momento de soledad para leer aunque fuera una página de un libro. Imposible el silencio (tremendos hits sicilianos: Papichulo, y otros...) Animadores capaces de saludar en 4 idiomas e incapaces de coordinar sujeto y predicado en ninguno. El horror. El horror. El Horror.

(Aunque es cierto que todo estuvo muy bien organizado y que esta clase de reuniones son necesarias... es cierto... pero no son para mí.)

Ayer, salimos del hotel a las 08:30 y llegamos a Barajas a las 21:00. Suerte que me traje amigos nuevos: Prada, Boss y Zegna. Menos mal. Suerte que en la cola de los taxis me encontré con un amigo de la infancia a quien hacía 10 años que no veía, y me dio su número de teléfono. Suerte que il mio nuovo novio estaba en casa esperando mi llamada.

Qué suerte. Porque un domingo que empieza arrastrando una maleta por los adoquines a las siete y media de la mañana y metido en un autobús, donde uno de los miembros del equipo español, en su afán colonialista cultural hacia los infieles holandeses (no... no fue bastante con Flandes), les enseña a decir "vomitar: uve, o, eme..."

[ esto es demasiado... vuelvo a dormirme... a ver si llegamos al aeropuerto ya... ¿qué será lo siguiente? ¿cesárea? ce, e, ese... PERO me despierto antes de llegar al aeropuerto y vuelvo a oir su voz que pregunta:]

'Do you know Mari Trini?'

Suerte que me traje amigos nuevos, reencontré viejos amigos y a mi novio al teléfono. Menos mal. Porque si no, me habrían entrado unas ganas terribles de hacerme una traqueotomía casera con la escobilla del váter. Traqueotomía: te, erre, a,...

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