viernes, enero 30, 2004

Víctimas


Ser víctima no hace a nadie mejor. A veces, todo lo contrario.

Decía Leopoldo María Panero en "Después de tantos años", de Ricardo Franco, que cuando llegó al manicomio de Mondragón esperaba encontrarse con iguales, con gente que hubiera sufrido y entendiera el sufrimiento, pero no. Se encontró con "hijos de puta; el sufrimiento los había convertido en hijos de puta".

La Asociación de Víctimas del Terrorismo se manifestará mañana en Madrid, a las puertas de la ceremonia de los Goya (o whatever) contra Julio Medem, con lemas como "Víctimas contra el pelota vasco. La piel y la nuca contra la bala" o "No al Medem. No a ETA".

Ser víctima no hace a nadie mejor. A veces, todo lo contrario.

La AVT ha interpuesto una querella contra Carod-Rovira que parece que no va a admitirse.

La AVT impidió que Manu Chao y Muguruza dieran sus conciertos en Málaga y Murcia.

Ser víctima no hace a nadie mejor. A veces, todo lo contrario.

Los hombres se aferran a sus cochinos recuerdos, a todas sus desgracias, y no se les puede sacar de ahí. Con eso ocupan el alma. Se vengan de la injusticia de su presente revolviendo en su interior la mierda del porvenir. Justos y cobardes que son todos, en el fondo. Es su naturaleza.
(...)
Os lo digo, infelices, jodidos de la vida, vencidos, desollados, siempre empapados de sudor; os lo advierto: cuando los grandes de este mundo empiezan a amaros es porque van a convertiros en carne de cañón.

Celine, "Viaje al fin de la noche"

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