martes, marzo 30, 2004

lNaturaleza


No soy especialmente aficionado a la contemplación de la naturaleza: los paisajes me producen una fabulosa primera impresión, y al rato se me hacen largos. Como una película épica. Pero me estoy haciendo devoto de los apuntes de la naturaleza de "El diario de un hombre decepcionado", de Bruce Frederick Cummings (que firmara bajo el pseudónimo de W. N. P. Barbellion).

Un hombre decepcionado que sufrió de esclerosis múltiple y murió a los 30 años, tras dejar escritas cosas tales como "mi vida ha sido una lucha continua contra la mala salud y la ambición, y no he conseguido dominar ninguna de las dos".

Aunque me quedo con el último párrafo que he leído hoy, en el Metro:

"Un roble joven hace que cualquier hombre mayor se sienta anciano. Cualquier roble joven y obediente ofrece tantas y tan tremendas posibilidades que uno siente la tentación de ponerle la mano encima y darle algún consejo experimentado, de fuste".

Nunca, hasta esta tarde, me había interesado tanto un roble. Sin pulir, quiero decir. O sin forma de barrica.

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