miércoles, enero 10, 2007

Nada

Vuelvo a despertarme temprano, desayunamos, escribo el post para el periódico, me ducho y releo 'Running with scissors' para poder escribir por la tarde una reseña en Respuestas de Libro. Aunque hasta esta mañana no he podido publicar ¿Es peligroso correr con unas tijeras en la mano?

A las once en punto llega Zulema, la asistenta, que tiene la maravillosa habilidad de ser capaz de trabajar en esta casa tan pequeña y sin tabiques sin interferir en mi trabajo. Zulema limpia y yo escribo Mansos hasta que tiene que limpiar la zona de mi escritorio. Entonces me tumbo en la cama para seguir leyendo, momento que Zulema aprovecha para contarme que su hijo, Pau - que estuvo con ella aquí la semana pasada, que es un niño de cuatro años divino a quien dejé jugar con mi Nintendo DS a Nintendogs -, que Pau ya no quiere ir con ella a limpiar a otra casa que no sea la mía. Tan majo el crío...

Como en el restaurante de siempre y de allí me marcho de rebajas al Paseo de Gracia.
De camino descubro que Carmen Laforet nació, vivió y escribió Nada en una casa que está a dos calles de la nuestra. Pienso en lo raro que sería hoy nacer y escribir un libro en la misma casa.

Santa Eulalia, muy rancio y carisísimo.
Burberry y Zegna no dan la talla - la mía, por lo menos.


Noto,
a través de las miradas de los viandantes, que despierto sentimientos encontrados de glamour y odio.
Visto
una casaca china negra, con las vueltas de las mangas en fucsia, de la que llevo prendido un broche de brillantes falsos de un galgo con una corona real. Unos pantalones negros con rayas en oro viejo. Una miniestola de conejo multicolor. Un sombrero negro con finísimas líneas en fucsia. Y mi bolso verde botella de Prada. En los pies, unas New Balance negras.
Compro
unos Clarks negros para Mauro y nada para mí - salvo unos marcadores de páginas-párrafos-frases en Muji.

Y mientras me tomo una cocacola en una terraza del Paseo, caigo en cuenta de la directa relación entre AFECTIVO y AFECTAR. No me había percatado hasta ese momento.

Vuelvo a casa a las seis y escribo. Mauro llega a las ocho y charlamos. El decorador llega a las ocho y media a terminar de rematar los detalles que quedan pendientes en la casa. Amenaza con volver hoy.

Salimos a cenar y cuando volvemos vemos en la televisión - no en el televisor, que no tenemos, vemos la televisión en mi PC - un programa de Tele5 que está bastante bien porque es pura hemeroteca y archivo. Nos gusta mucho a los dos ver a los Reyes haciendo tan buenas migas con los Franco. Esta mañana escribo sobre él para el periódico 'Hormigas blancas' en Tele5. ¡Toma ya Memoria Histórica!

Nos acostamos tarde y decido dejar la entrada del día para el siguiente. Hoy.

Hasta esta noche.

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