jueves, julio 04, 2013

4 de julio de 2013

Llevo demasiado tiempo seguido sobrio. Tal vez el problema sea eso.
"¡Qué de tonterías dice la gente sobria!", fueron las sabias palabras de esa gran mujer llamada Bienvenida Pérez.
Quizás por eso no hago otra cosa que tonterías.

Tanto tiempo sobrio que, en los tiempos de espera (en la parada del autobús, por ejemplo) me da por cantar en voz baja el 'Deseo Carnal' de Dinarama: "Sin querer he vuelto a beber". Mentira. No he vuelto. Sigo sobrio.

OTRA COSA:
pensaba el otro día en el comienzo del desastre. Primero en mi desastre, después en general. Tiendo a hacerme representativo. Pobre de mí. Qué de cosas pienso como gente sobria.
Pensaba en el comienzo de mi desastre, y lo redactaba así en mi cabeza: "Todo empezó a ir mal cuando nos obligaron a taparnos la nariz al elegir un trabajo que nos diera de comer. Trabajamos con la nariz tapada. Después nos obligaron a cerrar la boca para no perderlo. Y hoy estamos así: ahogándonos, poniéndonos morados en el peor de los sentidos. En el de la asfixia. Me asfixio".

La boca cerrada. Que no entren moscas.

Moscas: Lola Flores, a punto de morir, estaba convencida de que se reencarnaría en una mosca, e incluso se compró un colgante que era una mosca y que las hijas de 'la Faraona' regalaron a Carmen Sevilla tras la muerte de Lola. Busco fotos de Carmen Sevilla enferma de alzheimer con ese collar al cuello y no las veo.

¡Qué de tonterías hago como gente sobria! Sombrío y sobrio. Así estoy últimamente. Y muy cansado.

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