martes, abril 04, 2006

Seguro

Llevo unas semanas recibiendo llamadas telefónicas desde un Número Desconocido a mi teléfono móvil; llaman de la compañía gestora de una de mis tarjetas de crédito para ofrecerme la posibilidad de suscribir pólizas de seguros.

La primera vez que llamaron, me ofrecieron un seguro de vida con una prima enorme - algo así como 600.000 euros - y le dije a la chica del teléfono que lo sentía mucho, pero no estaba interesado, porque - le dije - "no tenía a nadie en mi vida a quien hacer beneficiario". Ella se quedó callada, me agradeció mi atención y me colgó el teléfono. Sorprendida, supongo.

La semana siguiente me volvieron a llamar para ofrecerme de nuevo un seguro de vida y le dije a la chica que ya había rechazado el mismo producto a una compañera suya hacía pocos días, y que no estaría mal que revisaran su base de datos. La chica me respondió, indignada, que NO era el mismo producto, sino uno similar, pero con otras condiciones. No me gustó su tono y le colgué el teléfono.

Acaban de llamarme de nuevo para ofrecerme un seguro de vida y accidentes en vehículo privados "porque como usted ya sabe, en nuestro país los accidentes de tráfico están a la orden del día, más de lo que quisiéramos" me ha dicho. Una mierda de prima: 150.000 euros por invalidez o muerte permanente (o al revés). Le he dicho que no estaba interesado y que ya disponía de un seguro similar. Ella me ha recordado que las primas son acumulables, y yo le he respondido que lo sabía, pero no quería que mi muerte se convirtiera en un pelotazo marbellí. No se ha reído.

Seguro que a mi familia tampoco le haría gracia saber que les estoy fastidiando la posibilidad de recuperar el esplendor perdido. Seguro que no.